Par Biomagnético

El par biomagnético permite entender al paciente de una forma global y detectar todas aquellas patologías que se han podido instalar en su cuerpo a la vez que las elimina, devolviendo al organismo su pH neutro, con lo cual deja a los patógenos sin medio para su metabolismo y reproducción

Herramientas que se usan en la terapia:

Pares de imanes de diferentes potenciales, que tienen la propiedad de detectar la patología y de corregirla a la vez, sin dañar al organismo.

El par biomagnético está recomendado para el tratamiento de las siguientes patologías:

Patologías que se pueden tratar con el Par Biomagnético:

  • Artritis reumatoide
  • Lúpus eritematoso,
  • Esclerosis dermatomiositis
  • Síndrome de Sjögren
  • Vasculitis

 

Sistema Cardiovascular: hipertensión, hipotensión, arterioesclerosis, cardiomegalia, etc.)

Sistema nervioso: migrañas, vértigos, fatiga, ansiedad, insomnio, esclerosis múltiple, etc.)

Dermatológicas: psoriasis, dermatitis atópica, neurodermatitis, dermatitis por contacto, etc.

Glándula: Tiroidea, paratiroidea, ovárica, testicular, suprarrenales, hipofisaria

Gastrointestinales: infecciones, colitis, estreñimiento, diarrea, hemorroides, etc.

Urinarias: infecciones, uretra, próstata, etc.

Ginecológicas: dismenorrea, amenorrea, infertilidad, miomatosis, quistes, patología mamaria.

Hepáticas: hepatitis A, B o C, cirrosis, amebíasis hepática, etc.

Hematológicas: anemia, púrpura, leucemia, etc.

Osteomioarticulares: osteoporosis, dolores óseos y musculares, fibromialgias, etc.

Respiratorias: infecciones, gripe, influenza, asma, bronquitis, laringitis, sinusitis, pericarditis, faringoamigdalitis.

Renales: infecciones, insuficiencia, litiasis, etc.

Venéreas: papiloma humano, herpes, candidiasis, etc.

Autoinmunes: lupus, dermatofitos, artritis reumatoide, etc.

Cardiovascular: hipertensión, hipotensión, arterioesclerosis, cardiomegalia, etc.

 

Historia del biomagnetismo

El Biomagnetismo, es una disciplina cuyo rastro documentado encontramos en diferentes culturas ancestrales como la china, árabe, hindú, hebrea y egipcia, en donde utilizaban imanes con fines curativos.

Cleopatra que los usaba para conservar su belleza, el erudito romano Plinio el Viejo, médicos como el griego Galeno, el persa Ibn Sina conocido como Avicena, o el suizo Paracelso, encontraron en las terapias magnéticas unos resultados extraordinarios para la cura de diferentes enfermedades. Fue precisamente este último quien afirmó por primera vez que la Tierra en sí misma era un gran imán, y defendió en sus tratados que “el imán es el rey de todos los secretos”.

Posteriormente, en el siglo XVIII el médico alemán Franz Antón Mesmer afirmó la existencia de un fluido magnético invisible que se intercambiaba entre el cielo y la Tierra y era capaz de curar y proporcionar energía a los seres vivos.

Muchos fueron los personajes históricos que experimentaron con imanes a lo largo del siglo XIX como el químico francés Louis Pasteur, quien descubrió el proceso de pasteurización, o el médico alemán Samuel Hahneman, quien fuera creador de la homeopatía. Sin embargo el gran salto en este campo llegó en la segunda mitad del siglo XIX de la mano del médico C.J Thacher, quien explicaba que la energía de la vida provenía de la fuerza magnética del sol y era conducida a través de la sangre debido a su alto contenido en hierro.

El interés por la curación magnética aumentó rápidamente a mediados del siglo XX en países como India, Japón y Rusia y fue en la década de los 70 cuando los médicos estadounidenses Richard Broeringmeyer y George Goodheart certificaron que gracias a los imanes era posible potenciar de forma más eficiente el método de diagnóstico a través de la respuesta muscular inteligente, es decir, certificaron que era posible hallar la cura para cada patología en el propio cuerpo del paciente.

El investigador y descubridor del par biomagnetico ha sido el eminente médico cirujano, fisioterapeuta y acupuntor mexicano Dr. Isaac Goiz. Desarrolló sus investigaciones con campos magnéticos, descubriendo el par biomagnético, y aportando la explicación para su uso con fines terapéuticos. De esta forma ha dado un salto cuántico en la era de la medicina moderna.

Preguntas frecuentes:

¿Qué ocurre cuando se colocan los imanes  en el cuerpo del paciente?

Que el par biomagnético tiene la propiedad de poner el pH en neutro, destruyendo el medio en el que habitan los patógenos. De esta manera se restablece el cuerpo y comienza su recuperación. En ocasiones es instantánea.

¿Siempre que se coloca un imán es porque hay un microorganismo en el cuerpo?

En ocasiones los microorganismos no están presentes, pero sí existe una predisposición en el organismo para que aparezcan. Es decir, se está contaminado el terreno para propiciarles su medio, de ahí la prevención del biomagnetismo.

En otras ocasiones, sí están presentes. Por eso cuando colocamos los imanes y conseguimos un pH normal los microorganismos patógenos no pueden desarrollarse.

Una disfunción orgánica se da cuando el pH del mismo está fuera de la normalidad.

¿Cómo regula el cuerpo el pH?

Mediante los procesos fisiológicos como las funciones respiratoria y renal, y con el par biomagnetico.

¿Qué es preferible que el pH sea ácido o alcalino?

En organismo las mayores patologías las causa la acidez. El pH ácido es un terreno abonado para el cáncer y otras enfermedades crónicas.

¿Cómo podemos evitar el pH ácido?

Con el par biomagnetico y con una alimentación más alcalina se ayuda a la prevención del cáncer y de muchas enfermedades.

Lo alcalino ayuda a oxigenar el organismo, por lo tanto el cuerpo absorbe mejor los nutrientes, motivo por el que se  retrasa el envejecimiento y se previenen enfermedades.

Los alimentos alcalinos ayudan a cambiar el pH del cuerpo pasando de ácido a alcalino.

¿Qué baremos miden si el pH es ácido o alcalino?

El pH es una escala en la que la posición neutra se sitúa en 7,3. Si se altera de 7 a 14 se tiende hacia la alcalinidad, siendo 14 la medida más alcalina. Por el contrario, si se altera de 7 a 0,  el organismo tiende hacia la acidez. Cuanto más se acerque al 0, más acidez tendrá que soportar nuestro organismo.

¿Cómo se mide el  pH?

Con una analítica de sangre o de saliva

¿Cómo se altera el pH en nuestro cuerpo?

Las bacterias, los hongos, parásitos y virus viven en perfecta armonía con nuestro organismo, pero nuestra forma de vida estresante, la contaminación del mundo que nos rodea, los vaivenes emocionales y los desórdenes alimentarios son los causantes de alterar nuestro pH.

Asimismo, los alimentos ácidos, las aguas no puras, el abuso del alcohol y de otras sustancias tóxicas, así como la polución, tanto atmosférica como de campos interferentes por ondas electromagnéticas, y a la contaminación de la tierra por pesticidas y herbicidas, contribuyen a generar desequilibrio en la escala del pH. Por otro lado, el exceso de toma de medicamentos cuya función principal ha sido  eliminar los patógenos, han conseguido el efecto contrario,  haciéndoles cada vez más resistentes.