Spinning y ciclismo indoor. Beneficios y lesiones más frecuentes

No existe gimnasio hoy en día que no incluya entre las actividades que oferta a sus usuarios spinning o ciclismo indoor. Un ejercicio muy recomendable si se practica con garantías, ya que además de ayudarnos a deshacernos del estrés diario al ritmo de los últimos temazos que suenan en las discotecas, este ejercicio aeróbico nos aporta múltiples beneficios.

Entre ellos, destacamos el aumento de la resistencia cardiovascular haciendo de nuestro corazón un músculo más resistente y ayudando a regular la circulación de todo el cuerpo. De ahí que sea uno de los ejercicios considerados de “cardio”. Además, ayuda a fortalecer la musculatura de las piernas, desde las pantorrillas hasta los glúteos así como de la cadera y la parrilla abdominal. Es una modalidad de gimnasia muy adaptable a cada alumno por lo que apenas existen restricciones en cuanto a la edad ni a la forma física.

Para que la sesión de spinning nos sea lo más provechosa posible es aconsejable su práctica con una ropa adecuada que nos permita la transpiración y evite rozaduras. En ese sentido lo ideal es vestirse unas mallas específicas de ciclista, ya que en la zona de las nalgas incorporan una pequeña almohadilla que nos sirve de amortiguación para el sillín de la bicicleta. Otro aspecto importante son las zapatillas de spinning. Las más recomendables son las de ciclismo que ayudan a pedalear de forma más correcta manteniendo la posición de las caderas y las rodillas para evitar lesiones. A estas zapatillas se les pueden incorporar las calas, que son unas piezas metálicas que se atornillan en las suelas y sirven para engancharse al pedal automático de la bicicleta. Esta opción permite que el punto de anclaje de nuestro pie sea siempre el mismo evitando el cambio frecuente de postura en spinning que después de una sesión puede dar lugar a la aparición de dolores.

Al igual que comentábamos la semana pasada sobre el pádel, en el caso del spinning su práctica también puede llevarnos a sufrir alguna lesión inesperada. Por ese motivo, para que no te preocupes en exceso si después de una sesión se te manifiesta algún dolor, a continuación te explicamos las tres lesiones en spinning más frecuentes:

  • Esguince de tobillo: Se trata de una lesión de los ligamentos que mantienen el tobillo estable por una torcedura o contusión. Existen varios grados de lesión dependiendo de si existe distensión, desgarro o rotura del ligamento. Asimismo es importante descartar rotura del maléolo tibial, peroné, el 5º metatarsiano y escafoides del pie.
  • Tendinitis de Aquiles: Esta dolencia se origina como consecuencia de la inflamación del tendón de Aquiles que normalmente es debido a una sobrecarga. Este tendón conecta los músculos de la pantorrilla con el calcáneo, lo que nos permite levantar el talón del suelo dejando apoyados los dedos de los pies al dar el paso. Este tipo de tendinitis suele aparecer cuando la práctica ha sido intensa.
  • Tendinitis rotuliana: Es una lesión del tendón rotuliano que une la rótula con la tibia. También es conocida como “rodilla del saltador” y se produce por sobrecarga tras hacer ejercicios repetitivos que causan irritación en los tejidos.

Además de estas tres lesiones que hemos comentado (esguince de tobillo, tendinitis de Aquiles y tendinitis rotuliana) la práctica de spinning o ciclismo indoor puede dar lugar a muchas otras dolencias del tren superior de nuestro cuerpo, aunque tampoco es lo habitual. La Fisioterapia siempre es aconsejable después de haber sufrido una lesión deportiva e incluso cuando se practica deporte de manera habitual como prevención, ya que puede ayudarnos en gran medida a recuperar la movilidad y la fuerza de todas estas zonas de nuestro cuerpo además de ayudarnos a fortalecer la musculatura para evitar nuevas lesiones en el futuro.

Os esperamos la próxima semana con una nueva entrada sobre running.

¡Feliz fin de semana!